Un viaje en familia sale bien cuando cada generación encuentra su lugar. Los niños necesitan que pasen cosas. Los abuelos, que no haya prisas. Los padres, un rato en el que no tengan que organizar nada. Nuestro trabajo es que las tres cosas ocurran en el mismo viaje.
No hay un itinerario de familia estándar
Porque no viaja igual una familia con un niño de cuatro años que otra con dos adolescentes. Partimos de las edades, del ritmo que realmente aguantan y de los días que tienen, y a partir de ahí acomodamos las distancias: menos horas de carretera seguidas, paradas más seguido y lo pesado por la mañana, que es cuando todos rinden.
Para los niños
Taller de cerámica, búsqueda de fósiles en el desierto, una clase de cocina marroquí y el paseo en dromedario al atardecer. Cosas que se tocan y se hacen, no monumentos que se miran desde fuera.
Para los adultos
Hammam, la medina a su ritmo y comidas sin reloj. Varios de los hoteles con los que trabajamos tienen club infantil y servicio de niñera — el del Royal Mansour recibe a niños de 4 a 10 años. Es lo que convierte una tarde en una tarde de verdad.
Dónde duermen
Habitaciones conectadas o suites familiares, que es lo primero que miramos al elegir hotel. Si quieren, se combina con noches en el desierto en privado o con una categoría superior en Marrakech.
Y alguien al otro lado
Un coordinador de familia disponible por WhatsApp durante todo el viaje. No un número de centralita: la persona que conoce su itinerario, para cuando el más chico se cansa antes de tiempo o hay que mover el plan.





