Un siglo abierto
La Mamounia abrió en 1923 y sigue siendo el hotel del que todo el mundo ha oído hablar antes de llegar a Marrakech. Está en la avenue Bab Jdid, pegado a la muralla de la medina, que es la parte que suele sorprender: se puede entrar caminando a la ciudad vieja, y a la vez el hotel es un mundo aparte en cuanto cruzas la puerta.
Lo que sigue es lo que hay, con nombres y datos de su propia ficha. Sin la parte de "experiencia inolvidable", que eso lo decides tú.
El tamaño de la casa
Alrededor de 800 personas trabajan en el hotel. Se aloja en habitaciones, suites, las llamadas Suites de Excepción y riads independientes dentro del recinto, para quien quiere casa propia y no habitación.
Dónde se come
Cuatro restaurantes, y tres de ellos llevan firma de chef:
L'Asiatique par Jean-Georges
La carta la firma Jean-Georges Vongerichten. Es el comedor más oscuro y más tranquilo de la casa, con luz baja y celosías: el que se reserva para una cena de dos, no para una comida de paso.
L'Italien par Simone Zanoni
De Simone Zanoni. Cocina a la vista y tonos terracota, más animado que el resto. Es el que mejor funciona en grupo o en familia.
Le Marocain
La cocina marroquí de la casa, con el chef Rachid Agouray. Se come en un salón con arcos que da a un patio iluminado, dentro del jardín. Si sólo vas a cenar una vez en el hotel, cena aquí — es el único de los cuatro que no podrías repetir en otra ciudad del mundo.
Le Pavillon de la Piscine
El de la piscina, para el desayuno y el mediodía. Blanco, alto y con una lámpara circular enorme en el techo. Es el más informal, y el que usan los huéspedes a diario.
Y cuatro bares: Le Bar Majorelle, Le Club, Le Bar de la Piscine y Le Churchill, que se llama así por el huésped que lo hizo famoso.
La pastelería
Los dos salones de té — Le Menzeh y Le Salon de Thé — los firma Pierre Hermé. Es, con diferencia, la forma más barata de pisar el hotel: se puede entrar a merendar sin dormir ahí, y para mucha gente es el plan perfecto de una tarde en Marrakech.
Los jardines
El palmeral
Es lo que se ve al levantar la vista desde cualquier punto del jardín, y lo que explica que un hotel pegado a la muralla de la medina se sienta a kilómetros del ruido.
Son la razón de que el hotel sea lo que es: rosas, naranjos, olivos y palmeras, con piscinas dentro y fuera, pistas de tenis y un salón de juegos antiguo. También hay cine y una bodega, L'Œnothèque.
En la reforma que hicieron entre 2020 y 2023 instalaron la llamada Lámpara del Centenario, que es lo primero que se ve al entrar.
El spa
La piscina interior
Arcos, mosaico oscuro y el agua en penumbra. Es la parte del hotel que más sorprende a quien entra esperando un gimnasio con piscina.
El hammam
El baño tradicional marroquí, en sala privada. Si es tu primera vez en Marruecos, hazlo aquí antes de probar uno público: entenderás mejor lo que pasa.
Masajes, hammams, tratamientos, salón de peluquería y belleza, e instalaciones deportivas. El hotel no publica los metros cuadrados, así que no vamos a inventarlos: la comparación honesta es que el spa del Royal Mansour sí declara 2.500 m² en tres plantas, y es el otro nombre con el que siempre se compara.
Reconocimientos
En los World's Best Awards 2026 de Travel + Leisure fue elegido mejor hotel urbano del norte de África y Oriente Medio.
Merece la pena?
Nuestra opinión, después de años reservándolo: sí, al menos una noche, y mejor al principio o al final del viaje. En medio de una ruta por el desierto se aprovecha poco — llegas de noche, sales temprano y pagas un hotel que no ves.
Si el viaje entero va a ser de esta categoría, mira nuestros viajes de lujo. Y si estás comparando hoteles, en hoteles exclusivos de Marruecos están todos por región.





